Para quien escribe, Beck es el songwriter más versátil que ha aparecido en los últimos años. Surgido a mediados de la década del noventa con Loser bajo el brazo fue el niño freak mimado de Pero, afortunadamente, no se quedó en eso y empezó a dar rienda suelta a su infinita creatividad con la gama más amplia de sonidos, texturas, tempos como pocos han logrado. Pasando por el indie rock y el hip hop de su primeros trabajos se sumergió en la psicodélia dansarina y electrónica, para después renacer con un disco lleno de nostalgia, oscuridad y letras profundas y volver al hip hop electrónico de sus últimos dos trabajos. Ahora con sus 38 años Beck Hansen hace lo que mejor sabe hacer, temas que deberían ser escuchados en las cantinas de Neptuno, si es que allí existieran bares.
Un Country revolucionado del siglo XXI de tabernas donde vuelan botellas y sillas por doquier. Dejando los sonidos que hicieron Guero y The Information, sus canciones se vuelcan un poco más hacia los matices de Mutations pero un tanto más supersónico. Ojo no es la melancolía de Sea Change pero si se parece un poco en su modo calcino de cantar y dejar que las palabras salgan casi sin quererlo. Mucha guitarra acústica (a veces distorsionadas otras veces con slide), bajos bien marcados, batería y por supuesto los infaltables ruiditos y loops "beckianos". Un gran disco de este increíble músico que estará sin duda entre los mejores trabajos del año.
Gracias nene!!
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